Las várices, enfermedades de las arterias y otras patologías vasculares ya pueden ser tratadas en Florencia. El fortalecimiento del servicio de cirugía vascular de Clínica Medilaser permite que cientos de pacientes accedan a procedimientos especializados sin tener que desplazarse a otras ciudades del país.
Durante años, para muchos habitantes del Caquetá recibir atención especializada por enfermedades vasculares significaba viajar a otras regiones, asumir altos costos y enfrentar largas esperas. Hoy esa realidad comienza a cambiar.
Clínica Medilaser Florencia consolidó su servicio de cirugía vascular, ofreciendo diagnóstico y tratamiento para enfermedades que afectan las venas y arterias, una de las principales causas de discapacidad y complicaciones cardiovasculares cuando no son atendidas a tiempo.
El servicio está liderado por el cirujano cardiovascular Douglas Miele Cercharo, especialista con más de 18 años de experiencia, quien explicó que la atención no se limita a las várices de las piernas, como comúnmente se cree.
“Las enfermedades venosas pueden presentarse en diferentes partes del cuerpo y también atendemos patologías arteriales que comprometen los miembros superiores e inferiores, la aorta abdominal y las arterias carótidas”, señaló el especialista.
Uno de los avances más importantes ha sido la implementación del tratamiento para enfermedades de las arterias carótidas, vasos sanguíneos encargados de llevar sangre al cerebro y cuya obstrucción aumenta el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV).
Este desarrollo ha sido posible gracias al trabajo articulado con los servicios de hemodinamia, cirugía, consulta externa, urgencias y hospitalización, fortaleciendo la capacidad resolutiva de la institución para atender casos de alta complejidad en el departamento.
Para la población del Caquetá, este avance representa un acceso más oportuno a procedimientos especializados, reduciendo la necesidad de remisiones a otras ciudades y permitiendo iniciar tratamientos en menor tiempo.
Los especialistas recuerdan que síntomas como dolor, inflamación, cambios en la coloración de la piel, sensación de pesadez en las piernas, aparición de várices o alteraciones en la circulación no deben ignorarse. Un diagnóstico temprano puede prevenir complicaciones graves y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
