Por: Rodrigo Plata Luna, Director y Fundador Periódico El Colono Del Sur.
Crece la expectativa del Caquetá por la anunciada visita del presidente electo, Abelardo De La Espriella, cuya fecha es todavía incierta. Lo cierto es que llegará ya investido como Presidente de la República, y se espera que sea pronto, pues el departamento lleva demasiado tiempo reclamando una mayor presencia del Gobierno Nacional.
Será esa la primera oportunidad para conocer qué lugar ocupará la Amazonía en la agenda del nuevo mandatario, de manera que gobernantes, gremios, empresarios y comunidades deben estar muy bien preparados para que ese diálogo —cuando se dé— se traduzca en compromisos concretos y no en una simple fotografía institucional.
Caquetá debe evitar que sea una visita simbólica, con agenda sin compromisos. El departamento representa una de las mayores puertas de entrada a la Amazonía colombiana, es estratégico para el desarrollo económico, la seguridad y la conservación ambiental del país. Esa condición le otorga un papel protagónico en los grandes debates nacionales, pero también exige que las políticas del nuevo gobierno reconozcan las particularidades del territorio y respondan a las necesidades de quienes lo habitan.
De manera que la agenda debe estar marcada por desafíos históricos, con grandes proyectos de infraestructura vial, fortalecimiento del sector agropecuario, conectividad, salud, educación, vivienda, servicios públicos e inversión para dinamizar una economía que busca consolidarse como motor de desarrollo sostenible en la Amazonía.
La expectativa también gira en torno al mensaje político que enviará De La Espriella. Durante la campaña insistió en que gobernaría escuchando a las regiones y reduciendo la distancia entre el Gobierno Nacional y los territorios. En Caquetá esperan que esa promesa comience a materializarse desde el primer día.
Sin embargo, las autoridades son conscientes de que el panorama económico del país impone límites. La estrechez fiscal obligará a priorizar inversiones y establecer una hoja de ruta realista, por lo que el reto será definir cuáles proyectos tendrán mayor impacto para el departamento y cómo garantizar su financiación.
Otro de los aspectos que genera interés es el carácter institucional de la visita. La expectativa es que el encuentro privilegie el diálogo con el gobernador, los alcaldes y los diferentes sectores productivos y sociales, evitando que se convierta en un escenario de protagonismos políticos anticipados de cara a las elecciones regionales de 2027. Para Caquetá, será la oportunidad de hablar con una sola voz y de tener un primer termómetro para medir qué tan cerca estará la nueva administración de un departamento que ha esperado durante décadas una mayor presencia del Estado y que hoy confía en que las promesas de campaña comiencen a transformarse en decisiones, inversiones y resultados concretos.
