POR: RODRIGO PLATA LUNA

Se acerca la fecha límite de inscripción de candidatos, con miras a las elecciones del 29 de octubre, y de esa forma se conocerá también quiénes quedan en el partidor por la gobernación del Caquetá, las alcaldías y las corporaciones. Ya están sobre la mesa los nombres de los principales protagonistas, aunque falta por ver si algunos desisten para adherir a candidaturas más fuertes.

Como quiera que se defina esa apuesta por la democracia, lo que más cuenta es que sean personas idóneas, hombres y mujeres que quieran de verdad aportarle al departamento, lo mismo que a cada uno de los 16 municipios. En ese escenario, varios aspectos deben de tener en cuenta quienes se lancen, lo mismo que los electores.

Entre otros aspectos, es la primera vez que el departamento, como el resto del país, elige bajo la tutela de un gobierno de izquierda cuya trascendencia es todavía incierta, sobre todo porque gran parte de lo que suceda dependerá de las reformas que hagan curso en el congreso. Por eso, gobernadores y alcaldes electos tendrán que poseer muy buena capacidad de entendimiento, para hacer buena lectura del momento histórico que estamos pasando y así tomar buenas decisiones, lo que a su vez repercute en la asamblea y los concejos.

Por la misma razón, la inseguridad se está desbordando a lo largo y ancho del país; situación que en Caquetá tendrá también efectos importantes, que por supuesto merecen sesudos análisis y un abordaje que genere tranquilidad en la ciudadanía. Eso incluye la presencia de grupos armados al margen de la ley, algunos de los cuales podrían dejar las hostilidades a un lado, si evolucionan las negociaciones; algo que hasta el momento es más un deseo, que una realidad.

Justo ahora, cuando quedan menos de seis meses para que termine el periodo de los actuales mandatos, es cuando los caqueteños comienzan a evaluar cómo avanzó el departamento, qué pasó en cada uno de sus municipios, con Florencia como principal centro de atención. De hecho, todavía está fresco en la memoria ciudadana el acontecer de las fiestas de mitad de año, con aciertos y desaciertos, lo que en cierta forma distrae, aparta a los caqueteños del pensamiento crítico que debe prevalecer.

La pregunta es: ¿Cuánto de lo que han hecho las administraciones es más de lo mismo? ¿Qué queda para destacar al finalizar los cuatro años? La realidad económica, social y política de Florencia y el Caquetá van mucho más allá de las fiestas, que entre otras cosas suelen dejar sentimientos encontrados, porque falta infraestructura para robustecer los ingresos acogiendo turistas nacionales y extranjeros, entre otras razones.

Algo más; una mirada al deporte deja ver cómo todavía estamos lejos de apreciar inversiones generosas en la formación de deportistas competitivos en diversas disciplinas, incluido el fútbol, que en Florencia cuenta con La Fiorentina y Sporting Caquetá como referentes, y aún así no cuentan con el apoyo financiero necesario.
¿Qué decir, entonces, de las obras que se reclaman para hacer grande a Florencia, para hacer grande al Caquetá? Falta demasiado, luego es necesario revisar con juicio, desde ya, las hojas de vida de quienes aspiran a ocupar esos lugares de representación popular, para no llegar a las urnas con los ojos vendados, como ha sucedido en numerosas oportunidades.

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