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Redacción: Carlos Alberto Rodríguez Díaz

En los últimos tres años (2022, 2023 y 2024), el deterioro de los recursos naturales ha sido lento pero rápido en algunas áreas del país, como el Magdalena Medio, la Guajira y parte de los Llanos Orientales, donde se han perdido alrededor de 8 mil has de bosques cananguchales y en el sector de la Amazonia colombiana. Según los informes del Ministerio de Ambiente, se perdieron más de 5 mil has de bosques cananguchales en el país en el año 2022. Para el año 2023 se recuperaron 3,500 has de rondas hídricas en zonas boscosas primarias y una cuarta parte de bosques secundarios, que corresponden al bajo Caquetá y parte del Guaviare, según corporaciones como el Instituto Sinchi.

Datos disponibles de la Corporación Orinoquia nos brindan información sobre 15 acuerdos de conservación de áreas estratégicas, la producción y plantación de al menos 9.225 individuos de 5 especies (M. flexuosa, Acosmium nitens, Ocotea cymbarum, Oenocarpus bataua, Simaruba amara), así como 14 puntas de moriche intervenidas (aislamiento y plantación de al menos 7.842 plántulas de moriche) y la plantación y aislamiento de 311,2 hectáreas que podrían ser utilizadas como corredores de conservación. De acuerdo con el Plan Nacional de Desarrollo Ambiental, se destinarían 105.324 nuevos árboles a la meta nacional, y se están gestionando recursos por $2.000.000.000 del Fondo Nacional Ambiental.

En colaboración con los gobiernos de Colombia, la República Democrática del Congo, las Guyanas y parte de Brasil se comprometen a restaurar más de 15 mil has según el informe más reciente del IPCC (2023). Esta iniciativa, objetivo del plan de desarrollo nacional del SINA 2022-2026, permite fortalecer al país en su ordenamiento territorial de recursos hídricos. Se han estudiado varias técnicas para demarcar las rondas hídricas o zonas de protección de Riparia, con el objetivo de proteger los parámetros elegidos para la protección y recuperación de las zonas hídricas. Una de las metodologías que se estudiaron fue la Nucleación Forestal en el proyecto de ASOJUNTAS de Cartagena del Chairá. Este estudio busca evitar la pérdida de especies florísticas que están en vía de extinción, como el Carbón especie Nativa Acuática que vive cerca de las cuencas hídricas.

Solís Bolaños (2021) sugiere que una estrategia sencilla para la conservación y recuperación de las rondas hídricas es la estrategia “Minga Ambiental”, donde se desarrolla el trabajo de toda una comunidad que permite conocer los saberes ancestrales y culturales para la conservación y preservación de las fuentes hídricas. Como ciudadanos y defensores ambientales del país, debemos integrar comunidades de tal manera que participemos en actividades como la planificación de bosques en las que interactuamos con las semillas de la madre naturaleza y creamos pequeños viveros, para que estas semillas germinen y luego las llevemos a los bosques que van junto a la frontera de los cuerpos de agua. Otra forma de contribuir es mediante campañas de no deforestación, ya que estas especies vegetativas protegen a ciertas variedades de micro y macroinvertebrados acuáticos y proporcionan oxígeno a toda una comunidad, tanto para humanos como para animales.

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