
Por: Iván Y. Salazar Penna
En el corazón de Colombia, en la región Amazónica se enfrenta un gran reto crucial: Y es la de proteger su biodiversidad mientras se busca un desarrollo sostenible que pueda beneficiar a sus comunidades. En este contexto, nace la guía técnica para el diseño de proyectos de Pagos por Servicios Ambientales (PSA), con enfoque al turismo de naturaleza, donde se emerge como una herramienta esencial para equilibrar estas prioridades a su recuperación.
Colombia, es uno de los países más megadiversos a nivel mundial, Según datos de “la Red de Información Ambiental de Colombia (SIAC) y el Instituto Humboldt”, Colombia alberga aproximadamente el 10% de la biodiversidad mundial, siendo el segundo país más biodiverso después de Brasil. Esto incluye una gran variedad de ecosistemas, desde selvas, bosques andinos, llanuras y arrecifes de coral, llamado el país de la belleza.
Sin embargo, esta riqueza ha sido históricamente explotada de manera insostenible y falta de planificación dentro de la región. La guía PSA propone un cambio paradigmático interesante: Y es el de reconocer y recompensar económicamente las acciones de conservación y restauración ambiental. Esto no solo refuerza la protección de ecosistemas clave como bosques tropicales, humedales y sabanas, sino que también genera oportunidades económicas para comunidades locales que tradicionalmente han sido excluidas del progreso.
El enfoque cultural, espiritual y recreativo el cual es realizado en esta guía es particularmente relevante para la Amazonia y una oportunidad para el Caquetá. Estos territorios, con su belleza escénica y diversidad cultural, son ideales para desarrollar un turismo de naturaleza de manera regenerativa. Es así que este tipo de turismo no solo busca minimizar el impacto ambiental, sino regenerar los ecosistemas y las culturas que lo sustentan. Es así que las comunidades campesinas, pueblos indígenas y consejos comunitarios pueden recibir incentivos por proteger su entorno natural, generando una dinámica económica que prioriza la sostenibilidad.En el Caquetá, un territorio que ha sufrido las cicatrices del conflicto armado y la deforestación descontrolada, esta guía ofrece una hoja de ruta hacia la construcción de paz ambiental. La vinculación de comunidades locales en esquemas de PSA fortalece el tejido social y promueve un desarrollo basado en el cuidado del territorio. Además, al integrarse con el turismo de naturaleza, los PSA ayudan a diversificar la economía regional, generando empleos verdes y reduciendo la dependencia de actividades extractivas.
Desde un punto de vista práctico, la guía es una herramienta accesible y bien estructurada, diseñada para que comunidades, organizaciones y gobiernos locales puedan implementar proyectos PSA de manera efectiva. Incluye fases claras de perfil, prefactibilidad y factibilidad, que permiten identificar áreas prioritarias, calcular incentivos económicos y garantizar la viabilidad de las iniciativas. Esto asegura que los proyectos sean sostenibles técnica, económica y socialmente.
En el caso específico del Caquetá, los PSA pueden enfocarse en iniciativas como:
Restauración de bosques degradados: creando corredores biológicos que conecten áreas protegidas, en especial en la zona del distrito de agua del pie de monte andino amazónico que corresponde municipios como San José del Fragua hasta San Vicente del Caguán.
Promoción del aviturismo: incentivando la conservación de hábitats para especies clave.
Turismo comunitario participativo: integrando saberes tradicionales y experiencias culturales auténticas.
La clave del éxito radica en la articulación entre comunidades locales, instituciones gubernamentales y el sector privado. Es fundamental que los proyectos PSA se diseñen desde un enfoque participativo, garantizando que las comunidades beneficiarias sean protagonistas y no espectadoras.
Es por ello que esta metodología representa una oportunidad única para transformar el turismo en la Amazonia y el Caquetá en un motor de conservación y desarrollo. Más allá de su utilidad técnica, es un llamado a construir un modelo de turismo que respete y regenere nuestra riqueza natural y
cultural. En un mundo que enfrenta crisis climática y pérdida de biodiversidad, Colombia tiene el potencial de liderar un cambio global desde lo local. La Amazonia y el Caquetá pueden convertirse en ejemplos vivos de que es posible reconciliarnos con la naturaleza.